Un agente no es un chat: es un programa que persigue un objetivo por su cuenta —consulta fuentes, descarga archivos, los lee y responde una pregunta concreta— sin que nadie le dé el siguiente paso. Construyo agentes para las tareas que hay que hacer todos los días, siempre igual, y que nadie quiere hacer todos los días.
El que sostengo en producción para el trabajo de consultoría vigila el SEACE, el portal de contrataciones del Estado peruano. La arquitectura es la que repito en todos: orquestador en Python, modelo de lenguaje para la parte de juicio, panel web propio para operarlo y el criterio de decisión escrito en un archivo, no improvisado en cada consulta. Corre en mi máquina; las bases descargadas y el perfil del equipo no salen de ahí.
Sistemas internos · uso propio
Consulta el buscador del SEACE, lista los archivos de cada convocatoria y descarga los PDF de bases y términos de referencia directamente del portal.
Los PDF se analizan con un modelo de lenguaje para sacar requisitos, plazos, experiencia exigida y condiciones, en lugar de leerlos completos a mano.
El resultado se compara con la experiencia documentada —proyectos, especialidades, colegiatura— para responder la única pregunta que importa: si vale la pena presentarse.
El perfil del equipo lleva escrita la regla de honestidad: no estirar fechas, no redondear años hacia arriba, no forzar equivalencias de tipología de obra. Si falta un requisito, el informe lo dice y recomienda no presentarse.
Cada análisis queda guardado y consultable desde el panel, de modo que la decisión de no presentarse también deja rastro y no se vuelve a evaluar dos veces lo mismo.
La lista de modelos disponibles se consulta en vivo y se puede analizar tanto un PDF descargado a mano como uno traído directamente del portal.
Revisar el SEACE a diario es una tarea que ninguna consultora pequeña puede sostener bien: se hace a rachas, se revisa por encima y las convocatorias que encajaban se descubren cuando ya venció el plazo. No es un problema de criterio —el criterio para descartar una convocatoria está claro— sino de constancia.
Esa es exactamente la forma de un agente: objetivo estable, fuente fija, criterio escrito una vez y ejecución sin cansancio. Lo que la IA aporta ahí no es creatividad, es lectura incansable de documentos largos y la capacidad de responder siempre la misma pregunta con el mismo estándar.
El límite está puesto a propósito: el agente busca, lee, contrasta y recomienda, pero la decisión queda del lado humano. No se presenta a ninguna licitación ni firma nada. Automatizo el trabajo previo a la decisión, no la decisión.